Hace varios años, siendo archivero de la Hermandad de la Santísima Vera Cruz de Sevilla, encontré un escrito sobre el enterramiento en la capilla de la Hermandad de Fray Sebastián de Jesús Sillero. Desde entonces he dedicado todo el tiempo que me ha sido posible a investigar su vida y su inconcluso proceso de santificación. Este blog, nace con el objetivo primordial de divulgar su vida y milagros, dando a conocer las investigaciones que he llevado a cabo y reuniendo todos los testimonios actuales, referentes a este Venerable Siervo de Dios. Ruego a los lectores que si conocen alguna noticia sobre él, la hagan llegar para su publicación, a través del correo: fraysebastiandejesussillero@gmail.com


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Queda prohibida la reproducción total o parcial de las fotografías sin mencionar sus autores.

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martes, 15 de marzo de 2016

Curioso edicto de excomuniónen SOBRE el proceso de beatificación de Fray Sebastián de Jesús Sillero



Fray Sebastián en vida, escribió múltiples cartas dando consejo espiritual a muchas personas, así como dejó de su puño y letra su propio testamento y además un pequeño librito con sus reflexiones espirituales, que hoy en día se encuentran en el archivo reservado de nuestro Palacio Arzobispal, donde he tenido la fortuna de estudiarlos.

Cuando falleció todos esos documentos se convirtieron en reliquias de un valor inestimable. Nadie quería deshacerse de sus escritos.  Hasta nuestro rey Carlos III conservaba una carta de Fray Sebastián, que siempre llevaba encima y no quería separarse de ella, hasta tal punto que cuando tuvo que dejarla unos días para que le hicieran copia a fin de presentarla en la causa de beatificación, estuvo sin salir de su palacio varios días hasta que no se la devolvieron.

Y así todos los que tenían algo de él, desde botones, pañuelos, trocitos de su hábito, etc.  Nadie quería desprenderse de ellos.

En el proceso de beatificación, el Cardenal Solís nombró especialmente para las diligencias de Información, al lector de Teología del Colegio de San Buenaventura, Fray Tomás Delgado, para que recogiese los testimonios escritos que había dejado Fray Sebastián.  Pero nadie quería entregarlos.  Todos querían conservar su reliquia del hermanito Sebastián.

Tanto es así, que tras pasar un tiempo no se halló documentación alguna de su mano.  Entonces al ser requerido Fray Tomás por el Cardenal Solís y no tener resultados positivos, el primero le expuso los motivos y solicitó del Cardenal una solución.

El Cardenal Solís, promulgó un edicto, datado el 8 de julio de 1771, por el que manda en “virtud de Santa Obediencia, pena de Excomunión mayor… a todas y a cada una de las Personas que retienen dicho escrito a modo de Testamento, que dexó el dicho Siervo de Dios, y un Librito escrito de su propia mano sobre diferentes asuntos; como asimismo muchas Cartas, que dirigió a varias Personas, u otros cualquiera Papeles manuscritos, que se digan de dicho Siervo de Dios, para que dentro de sesenta días… los traigan y exhiban ante Nos….”


El edicto de excomunión mayor promulgado por el Cardenal Solís dio resultado.

A los pocos días, los devotos comenzaron a presentar los manuscritos que tenían de Fray Sebastián en el Palacio Arzobispal.

Al final, de todos los documentos presentados, se unieron al proceso de beatificación 49 y (los demás, que eran muchos), aunque había muchos más, los que sobraron, se quedaron en poder de Fray Tomás Delgado, por si más adelante interesaba presentarlos en el proceso. 

 Antonio López González



sábado, 12 de marzo de 2016

Iconografía del V.S.D. Fray Sebastián de Jesús Sillero
        
Habiéndome puesto en la tarea de reunir en un estudio toda la iconografía sobre Fray Sebastián y partiendo del breve resumen que sobre este tema realizó Mª Teresa Ruiz Barrera en los cursos sobre “El franciscanismo en Andalucía”, solo he podido reunir diez retratos del Venerable, aunque debieron ser muchos más los realizados.

El primero lo encontramos en el Archivo Municipal de Sevilla, en la sección del Conde del Águila y parece realizada  por el grabador cordobés Nicolás Carrasco.

En ella se muestra a Fray Sebastián ofreciéndole una pieza de pan a un niño harapiento, que levanta la vista al rostro del Venerable.

En la parte inferior figura la siguiente inscripción:
“Verdadero Retrato del Venerable Siervo de Dios Fray Sebastián de Jesús, Religioso Lego de la Observancia de Nuestro Seráfico Padre San Francisco. Natural de Montalbán, murió en Sevilla en 15 de Octubre de 1734, a los 73 años de su Edad y de religión 50”





A Fray Sebastián le hicieron un retrato en vida y cuando falleció le sacaron un vaciado del rostro, pero ninguno de los dos han llegado a nuestros días.

Sí sabemos que Gregorio Ferro pintó a Fray Sebastián, casi cuarenta años después de fallecido, pero teniendo presente el retrato que se le hizo en vida y el vaciado después de muerto.  Y de esta pintura se sacó el grabado que realizó Manuel Salvador Carmona en Madrid el año de 1782 y que sí se conserva el grabado. Es la famosa estampa que se hizo a expensas del Rey Carlos III. 

Figura con la siguiente inscripción:   
“Venerable Fray Sebastián de Jesús Sillero, Religioso Lego de la Regular Observancia de San Francisco.  Nació en Montalbán, diócesis de Córdoba a 22 de Enero de 1665.  Murió en Sevilla a 15 de Octubre de 1734.   Pintado por Don Gregorio Ferro, teniendo presente un retrato que se hizo en vida del Venerable y un vaciado que se sacó después de su muerte.  Grabado por Don Manuel Salvador Carmona en Madrid año 1782”
  


El siguiente es un grabado realizado en 1779 por FRANCISCO GORDILLO y conservado en el Archivo General de Simancas. 

Figura la siguiente inscripción:
“Verdadero retrato del Venerable Siervo de Dios Fray Sebastián de Jesús Lego Observante de Nuestro Seráfico Padre San Francisco. Nación en Montalbán a 22 de Enero de 1665 y murió en Sevilla a 15 de Octubre de 1734”




Luego tenemos otro grabado guardado en la Biblioteca Nacional, ANONIMO y del que no sabemos más datos ni de donde proviene.

Figura la siguientes inscripción: 
“Esfigie del Venerable Siervo de Dios Fray Sebastián de Jesús, natural de Montalbán.  Murió a 16 de Octubre de 1734 a los 73 años de su edad y de Religión 60”




Después existe otro grabado realizado por JOSE BRAULIO AMAT, en el tercer cuarto del siglo XVIII y que se conserva en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Archivo Antonio Correa sobre Calcografía Nacional, caja 61.   Se utilizó este grabado para ilustrar la biografía que sobre Fray Sebastián escribió León Carbonero y Sol. 

En el grabado figura la inscripción:
“Verdadero Retrato del Venerable Siervo de Dios Fray Sebastián de Jesús.  Nació en Montalbán año 1665.  Murió a 15 de Octubre de 1734 en la Casa Grande de San Francisco de Sevilla a los 60 de Religión de cuya beatificación se trata y están aprobados sus escritos.



En la web “la hornacina.com”, en la sección de curiosidades, existe un artículo con fecha 4 de febrero de 2007, en la que se estudia como un altorelieve existente en el Museo de las Bellas Artes de Huelva , original del escultor sevillano Cristóbal Ramos, realizado en el último cuarto del siglo XVIII, que se tenía como San Diego de Alcalá, según las últimas investigaciones, parece ser que en vez de este Santo, se trata del Venerable Siervo de Dios Fray Sebastián de Jesús Sillero, fallecido unas décadas antes de la realización del altorrelieve.
  
Yo también corroboro también esta tesis, pues como expongo al final, el fraile representado tiene todas las características físicas de Fray Sebastián.

Tal como se indica en la citada web La Hornacina:
El altorrelieve está realizado en terracota patinada sobre un fondo de madera, con unas medidas de 76 x 53 cm.   Muestra el gran virtuosismo de Cristóbal Ramos a la hora de trabajar el barro, tanto en las candorosas figuritas de los vagabundos, uno montado encima del ogro, como en la venerable ancianidad del piadoso franciscano, que saca una hogaza de pan para alimentar a los indigentes”




En el convento franciscano de San Buenaventura de Sevilla, entrando  en la sacristía a la izquierda, vemos un cuadro que siempre se ha tenido por una representación de Fray Sebastián.

Se trata de una pintura al óleo sobre lienzo y parece datar de las últimas décadas del siglo XVIII.  Seguramente se trataría de un retrato del Venerable que se encontraba en la Casa Grande de San Francisco y al derribarse ésta, pasó al de San Buenaventura con otras obras de las que se tiene constancia. 

No se sabe más sobre este cuadro.




Curiosamente, por los años sesenta del siglo XX, los frailes franciscanos de San Buenaventura, editaron una estampa con la oración a Fray Sebastián para uso privado, figurando en la misma el retrato de este cuadro, incluyendo la siguiente leyenda:

“El Venerable Siervo de Dios FRAY SEBASTIAN DE JESUS SILLERO.  Donde está el retrato de Fray Sebastián, dicen que no habrá nunca falta de pan.”




También traemos a este estudio un lienzo del fines del siglo XVIII, ANONIMO, que se encontraba en el monasterio franciscano de Nuestra Señora de Loreto, en Espartinas (Sevilla). 

Según me comunicó buen amigo Fray Joaquín Pacheco (OFM), el cuadro fue robado del Monasterio, no llegando a aparecer.

Traemos hasta aquí una fotografía editada  en las actas del VII y VIII curso sobre el franciscanismo en Andalucía, correspondiente al estudio que realizó sobre Fray Sebastián la profesora doña María Teresa Ruiz Barrera, que indicamos al comienzo.

Se trataba de un lienzo, pero no tengo más datos ni he podido conseguir más fotos del mismo.





Cuando ya estaba casi terminando este pequeño estudio, se puso en contacto conmigo un señor indicando que en su colección particular poseía un libro, manuscrito en latín, que en el revés de la primera página incluía un grabado de Fray Sebastián. 

He tratado de traducir las tres páginas que me ha enviado, pero me ha sido imposible, pues la caligrafía es débil y menuda, siendo muy difícil de leer.

Lo único que he podido traducir son los enunciados de la primera página escrita, siendo el primer enunciado: “controvertia prima in librum secundum phisicorum”   (contradicción con el primer libro de física).

El grabado tiene abajo la siguiente inscripción:
“Verdadero retrato del Venerable Fray Sebastián de Jesús, religioso lego de la Observancia del Seráfico Padre San Francisco, natural de Montalbán: murió en Sevilla a 15 de Octubre de 1734 años, a los 73 de su edad y 50 de religioso”





Por último, está el cuadro que realicé yo personalmente en el 2012. 

Su finalidad era ser colocado en la Capilla de la Hermandad de la Santa Vera Cruz de Sevilla, pero al encontrar oposición a que fuera colocado allí, decidí conservarlo de momento en mi propia casa.
Está realizado al óleo sobre tabla, con las medidas de 81x61.   El dibujo está sacado de la estampa realizada por Manuel Salvador Carmona, pues creo que puede ser el más fidedigno, ya que se grabó, según he comentado antes,  copiando otra pintura realizada por Gregorio Ferro, teniendo presente un retrato realizado en vida el Venerable y el vaciado que le sacó a su muerte.  Es el segundo grabado que figura en el presente estudio.

En la parte inferior figura la siguiente leyenda junto al escudo de la orden franciscana:
“Venerable Siervo de Dios Fray Sebastián de Jesús Sillero (1665-1734) de la Orden de Nuestro Seráfico Padre San Francisco y hermano de la Santísima Vera Cruz de Sevilla. Falleció en olor de santidad. Se ruega una oración por su causa.”




A modo de conclusión, sin examinamos todas las ilustraciones, lo encontramos siempre vestido a la usanza de los legos en la orden de San Francisco, con aspecto de fraile limosnero, con una alforja blanca colgada sobre su hombro izquierdo, extendiendo su  mano derecha, en la que sostiene una pieza de pan, en actitud de ofrecerla a algún necesitado, como prueba de su caridad.

Sus facciones, también siempre las mismas, nariz aguileña, barbilla prominente, reflejando en el rostro su gran bondad.

Esto es todo lo que he podido reunir acerca de la iconografía de Fray Sebastián.  Sin duda, se habrán realizado más cuadros y grabados de él, pero estarán en el olvido, guardados en un cajón, una biblioteca o colgados de alguna pared, sin que le llame la atención a las personas que pasen a su vera.
 
O quizás no, quizás esté la estampa en el devocionario del devoto que le reza a diario o colgado en la estancia principal de la casa, presidiendo, donde sus moradores se acercan a diario, besan su mano y se encomiendan a él, para que los proteja de los avatares diarios de la vida.

Sevilla a 10 de marzo de 2016
Antonio López González 


sábado, 27 de febrero de 2016


RESUMEN DE MI INVESTIGACIÓN 
SOBRE LA CAUSA DE BEATIFICACIÓN DE
FRAY SEBASTIÁN DE JESÚS SILLERO


       Durante los casi 40 años que he sido archivero o he estado vinculado al archivo de la Hermandad de la Santa Vera Cruz de Sevilla, siempre he tenido unos temas preferentes de investigación.
     Uno de los principales es la vida del que fuera nuestro hermano, el Venerable Siervo de Dios Fray Sebastián de Jesús Sillero. 
        Encontré en el archivo unos datos referentes a su entierro en la capilla de la hermandad.  Me llamó mucho la atención y empecé a indagar en internet sobre su vida. Encontré muchos datos sueltos, sin conexión, pero había un artículo que fue el detonante, exponía que la causa de su santificación se encontraba parada a causa de que nadie se había preocupado de seguirla.  Entonces me prometí a mí mismo hacer todo lo que estuviera en mis manos para que se concluyera positivamente la causa de su santificación.
        Tenía entonces unos asuntos personales difíciles, me encomendé a Fray Sebastián y se resolvieron sin dificultad alguna. A Irene, mi esposa, también le pasó algo parecido.  
        En mi investigación de los siguientes años, seguí encontrando datos en el archivo de la propia Hermandad, por internet y documentaciones esenciales en el Archivo Histórico de Andalucía, así como en el municipal de Sevilla.  Toda esta documentación la iré dando a conocer en este blog.
        Pero hay una web, www.fraterfrancesco.org, en la que se puede leer que el Papa Pío VI lo beatificó el 19 de junio de 1776.  Inmediatamente les envié un correo para que me facilitaran más datos referentes a su beatificación y me contestaron indicando que no sabían de dónde provenía la noticia.   Les indiqué que aún no se había llegado a ese estado y que lo mejor era que lo retiraran de la web para no crear confusión, pero inexplicablemente hoy por hoy, sigue estando puesto.
        Tenía que buscar un estamento que respaldara la iniciativa y que mejor que la propia Hermandad de la Santa Vera Cruz, de la que Fray Sebastián fue hermano.
        Hablé con José Castro cuando era hermano mayor, pero vio que era una empresa muy difícil de llevar al desenlace deseado y desestimó la idea.
        Esperé a que José Sigüenza fuera hermano mayor y cuando le hablé de Fray Sebastián, lo vi receptivo y le entusiasmó mucho que un hermano de la Santa Vera Cruz estuviera camino de los altares.
        Fui con él a entrevistarme con el Cardenal Fray Carlos Amigo Vallejo. También se entusiasmó. Estuvimos un par de veces reunidos el Cardenal, D.Teodoro Muñoz León, (que llevaba entonces los asunto jurídicos del Arzobispado), José Sigüenza y yo.  Les conté la historia detallada de Fray Sebastián. Lo más importante era encontrar dónde se había parado el proceso y por qué.
        Me expidió Fray Carlos una autorización firmada por él y también por don Teodoro para que investigase en los archivos reservados del Arzobispado, las carpetas de la causa de beatificación de Fray Sebastián.   Al principio tuve problemas, porque la directora del archivo no quiso facilitarme los legajos, pues la causa estaba abierta. Recuerdo que tuvo que hablar Fray Carlos con ella para que pusieran a mi disposición las documentaciones.
        Me ofrecieron una mesa delante de los empleados del archivo y allí era donde tenía que estudiar los documentos, ya que estaba totalmente prohibido que nadie excepto yo los viera.
        Aquello fue tremendo. Leí los escritos de puño y letra de Fray Sebastián. Toqué su firma. Conocí los testimonios de los testigos. ¡Todo!. Es increíble, las testificaciones dando fe de los milagros, las personas declarando las virtudes de Fray Sebastián. Y tantas cosas.  Milagros y cosas que no están a la luz pública. Comprendí porqué cuando falleció todos fueron a rezarle, a tocarle o a llevarse un trocito de su hábito como reliquia.
        Y logré saber que la situación de la causa estaba parada en Roma. 
        Entonces me reuní nuevamente con Fray Carlos y don Teodoro. Tuve que prometerles que no iba a revelar nada a nadie de mis investigaciones, pues era un asunto reservado, igual que los papeles del archivo.
        En la Hermandad ya se había cambiado de junta de gobierno y estaba Francisco Berjano como hermano mayor.  Fui con él al Palacio Arzobispal para implicarlo en el tema y también implicamos al superior de los franciscanos en Sevilla.
        Fray Carlos escribió a Roma, a la Causa de los Santos para que le informaran porqué la causa de Fray Sebastián estaba parada y no se había seguido.
        La respuesta de Roma fue desconcertante. No decían nada de cómo estaba la causa, sino que como era una causa antigua, lo mejor era empezar de nuevo todo, dando a entender que los milagros de hace 250 años, puede que ahora no sean milagros, tremendo extremo éste.
        En la siguiente reunión don Teodoro nos dijo que no se podría hacer nada con todo lo anterior, que había que nombrar un postulador y empezar de nuevo…  y todos los trámites cuestan mucho dinero y mucho tiempo.
        Nada más insinuar que poner en marcha todo podía costar mucho dinero, el superior de los franciscanos se desvinculó indicando que a la Orden no le iba a dar nada el beatificar a un fraile antiguo. 
        Don Teodoro nos dijo, a Francisco Berjano a y mí, que lo que teníamos que hacer era divulgar poco a poco la historia, pero sin hacerle culto público, para que las personas devotas se pusieran bajo su protección privadamente y se obrara algún milagro.  Yo me comprometí a seguir investigando y divulgando, aunque solo lo que podía, sin desvelar nada de los archivos reservados.  Y hasta pinté un cuadro de Fray Sebastián para ponerlo en la capilla de la Vera Cruz. Adjunto foto del cuadro que pinté al óleo sobre tabla, al más puro estilo clásico.


        A raíz de todo esto, también Francisco Berjano se vino abajo, al igual que los franciscanos y más ya con Fray Carlos fuera de Sevilla. 
        Yo terminé mi cuadro, pero el hermano mayor, cuando se lo dije, se mostró totalmente desinteresado, indicándome que en la capilla no podía estar, que lo podría poner en las dependencias.  Y como no estoy de acuerdo no lo entregué, lo tengo presidiendo mi casa.
        Además abrí este blog con el nombre de Fray Sebastián. Voy contactando con otros devotos y es increíble a todos los sitios del mundo donde ha llegado su fama de santidad y las personas que han contactado por Fray Sebastián.
        Esta es a grandes rasgos mi investigación. Poco a poco iré dando a conocer los detalles de mi arduo trabajo, con la finalidad de divulgar en lo posible las virtudes de Fray Sebastián. 

        Les ruego una oración por su alma y no dejen de pedir su mediación a través de la intercesión de la Santísima Trinidad.  No les fallará.

jueves, 15 de octubre de 2015

MUERTE Y ENTIERRO DE FRAY SEBASTIAN


        Al amanecer de hace 281 años, tal día como hoy, el 15 de octubre de 1734, entregaba su alma al Señor Fray Sebastián de Jesús Sillero.

         El pueblo de Sevilla, profundamente afectado con la noticia, que corrió de boca en boca, acudió en tropel al convento de San Francisco.

         El Prelado, deseoso de satisfacer los deseos de la multitud y el afán que todos mostraban por ver su cuerpo, acordó poner el cadáver en la capilla de la Santa Vera Cruz, donde protegido por la reja, podía ser visto por la multitud, solo dejando entrar a los grandes de Sevilla, donde unos con lágrimas, otros besando su hábito y sus pies, tocando su cuerpo con rosarios, medallas, pañuelos, todos le clamaban Santo, celebrando su vida ejemplar considerando como una calamidad su muerte, exclamaban: “Ya murió el Santo, ya falleció el Padre de los pobres, ya no existe el consuelo de los afligidos.”      

          Al anochecer, cuando los frailes pudieron desalojar el convento, su cuerpo fue sepultado con el mayor sigilo y reserva en la bóveda del crucero de la capilla de la Santa Vera Cruz en el lado del Evangelio, que linda con una de las rejas de las ventanas de la capilla de San Antonio de los Castellanos y con la reja de medio punto que salía al claustro principal.  Así se cumplió el testamento de Fray Sebastián, que su entierro fuera con la mayor reserva y sin que doblaran las campanas.

miércoles, 14 de octubre de 2015

TESTAMENTO DE FRAY SEBASTIAN

Aunque, como siempre, sin tiempo para poder escribir todo lo que he llegado a investigar sobre la vida de Fray Sebastián,  no quiero dejar pasar este 281 aniversario de su muerte, que se conmemora mañana día 15 de octubre, para transcribir el testamento que de su puño y letra nos legó, como protestación de su fe, cuando Dios se dignó revelarle la proximidad de su muerte:

“Testamento del más pecador y del más ingrato a mi Dios, Fr. Sebastián de Jesús.

         En el nombre de Dios nuestro Señor, que vive sin principio y reina sin fin, sepan que yo el pecador Fr. Sebastián de Jesús, estando bueno en mi salud y con todos mis sentidos, memoria, entendimiento y voluntad, creyendo en el misterio de la Beatísima y Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero, y creyendo todo lo que cree y confiesa nuestra Santa Madre Iglesia, Apostólica Romana, y en todos los misterios de nuestra fe, y por ser gusto de mi Dios así lo confieso, y así lo conozco, y así lo creo, y perderé millones  de vidas que tuviese por defenderlo y guardarlo.

         Vuelvo a confesarlo y ratificarlo en la hora de mi muerte y en la presencia de Dios lo confieso y ratifico, y si entonces tuviera vida o vidas que perder, las diera por el honor de mi Dios y mi Señor, Criador, Redentor, Salvador y Glorificador, quien me ha de juzgar con misericordia, mirando mi miseria y mi nada, atendiendo a su grandeza infinita para usar de ella, y arrimando a un ladito su justicia mientras se perdonan mis culpas y miserias.

         El Abogado en la Reina de los Ángeles María Santísima con licencia de la Beatísima y Santísima Trinidad, y el señor S. José su Esposo, mi Procurador…

         No quisiera haber nacido para haberte ofendido. Hijo del Rey de los reyes, y redimido con su sangre, soy el pecador Fr. Sebastián de Jesús Gómez y Sillero.

         Señor Dios Todopoderoso, lo que es vuestro, vuelvo a vos esta alma que he tenido y tengo, la presento y encomiendo a mi señora la Virgen María para que, como Madre de pureza, la limpie con su intercesión y la ponga en los Alcázares celestiales, para que os alabe para siempre en vuestra gloria, y es mi intención decir a la hora de  mi muerte lo que digo ahora.  Pésame, Señor, por ser vos quien sois, de haberos ofendido y propongo firmemente la enmienda.  Aparta, Señor, de mí lo que me aparta de ti.  En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu; redímeme, Señor Dios de la verdad.

         Las misas, sacrificios y sufragios que se me dijeren en esta mi Provincia, dejo a la disposición de mis albaceas el señor S. José y María Santísima, para que alcancen de Su Majestad las disponga según su voluntad santísima, apiadándose de esta pobre alma.  Pido a todos mis hermanos me perdonen, que de corazón perdono yo a todos; y pido a Dios de todo corazón perdón por mis culpas, que no he sabido lo que me he hecho, y he errado por mi culpa, por mi culpa y por mi gravísima culpa.

         Pido a mi Prelado me haga caridad antes de morir de darme el Santísimo Sacramento, y a todos mis Padres y hermanos me asistan en caridad de Dios.  Pido también que quiero recibir el Sacramento de la Extremaunción para con él ser fortalecido contra mis enemigos.  Pido por el amor de Dios a mi Prelado un pobrecito hábito para mi mortaja, y una pobre sepultura en sagrado por el amor de Dios, por María Santísima y el señor S. José, y postrado a los pies de todos y de cada uno por sí, y besándolos de la mejor forma que puedo, les pido perdón y he sido y soy un soberbio y un simplillo.

         Benditísimo mi Dios que me ha criado a su imagen y semejanza y me ha hecho católico, cristiano, romano, y me presento en la mejor forma que puedo debajo de las plantas de Su Santidad el señor sumo Pontífice, Vicario de mi Señor Jesucristo, besándolas y pidiéndole su santísima bendición para alivio de mi alma cuanto cabe y puede toda su potestad cuan grande es.  Así lo pido y así lo quiero, y cuanto fuere el agrado de Dios nuestro Señor. Amen.

         Es mi voluntad que si muero de noche me entierren por la mañana, y si muero por la mañana a la tarde, sin que permitan otra cosa, ni que toquen, salvo la voluntad de mi Prelado, y si en la tarde saliendo de Prima y lo que fuere en la presencia de Dios seré y no más.

         En la religión soy lego y siempre lego y en la presencia de Dios deseo y quiero ser un Serafín.

         El Pecador, Fr. Sebastián de Jesús, Jesús, Jesús.”


Después empezó a despedirse de las personas a quienes más unido estaba, indicándoles que no volverían a verse, revelando la proximidad de su fallecimiento. Fueron testigos de esta predicción distinguidas personas de Sevilla que luego declararon en la causa de beatificación.

lunes, 22 de diciembre de 2014

DE LA XXXII EXALTACION DE LA NAVIDAD
PRONUNCIADO POR IRENE GALALRDO FLORES,
EL DIA 10 DE DICIEMBRE DE 2009
Y ORGANIZADO POR LA ASOCIACION DE BELENISTAS DE SEVILLA.


En Sevilla, se habían rezado completas en los cenobios y en los monasterios, en las clausuras y en la casa de Dios y de San Francisco.
Los pabilos se desnudaban de luces y el rumor de las calles se adormecía en los muros del convento.
Un rito que se repetía cada crepúsculo, cuando en el reloj de los tiempos sonaban nueve tañidos  tocando a ánimas.
Desde su hermosa atalaya, la Concebida sin Pecado original, habiendo cerrado su libro de horas  y uniendo sus benditas manos, derramaba su mirada en la profundidad del claustro grande.
“La Sevillana”. Resuelta en luna. Hermosa como la misma luz. De rosadas mejillas y cabellos de espuma, patrona de los fráteres de San Francisco y protectora del lego Sebastián.
Con la paciencia de la Orden que acogió hacía años en Écija, fray Sebastián de Jesús, acunaba lentamente las llamas de la cera de la iglesia de la Casa Grande, hasta dejarlas sumidas en un sueño de humo.
Una a una, candelero por candelero y capilla por capilla.
Todas, excepto las veinticuatro lámparas de plata del Perú, que ardían día y noche en honor y devoción a la Santa y Vera+Cruz de Cristo.
El Venerable Siervo de Dios, se encargaba de cubrir de aceite las medidas de las luces, para que nunca se apagase ninguna de las veinticuatro llamas, que en recuerdo del amor de los siglos y de Sevilla, brillaban en las naves de la capilla, para loa y honor ante el Cristo de los de Asís.
Nadie encomendó en ningún momento a fray Sebastián  aquella diaria tarea, pero él, que con tanto amor y devoción se acercaba a diario al Cristo crucificado, aquel que visitaban continuamente cientos de sevillanos depositando quimeras y ruegos a sus plantas, supo desde ese primer día que estuvo cerca de Él, que su última morada sería la de su capilla, bajo las losas que los fieles pisaban incesantemente, para rezarle en su Vera+Cruz.
Supo fray Sebastián, que por Él, entregaría la vida a los más necesitados, que obraría el milagro del pan y de los peces todos los días del año, una y mil veces.
Supo que Él, le daría el poder de curar en el nombre bendito de la  Santa y Vera+Cruz, con una cruz del árbol del laurel, que el propio Sebastián haría cientos de veces y donaría otras tantas, a quienes se las solicitara.
Supo nuestro hermano en Cristo, que dejaría esta tierra en olor de santidad.
Y supo todo ello desde aquel día, que fijó su negros ojos en la tez mortecina de Cristo, en sus poderosas manos, en las llagas de su cuerpo y en los labios entreabiertos, que en la soledad de la capilla y en el silencio del claustro, marcaron al fray el norte de su vida, con un susurro: “Sebastián toma tu cruz y sígueme”.
Cuántas veces, sin el encargo del Prior del convento, había arrullado hasta dejar dormido en su cuna de heno y lentisco, al niño Jesús del Nacimiento.
Lo disponía en último lugar para que no le rozasen el resto de las figuras.
A María, le repasaba los pliegues de sus ropas jacinto y carmesí, con el más delicado de los gestos.
Al Patriarca Bendito, le retocaba la varita y las retamas, hasta dejarlas perfectamente ordenadas.
Los Magos, con sus legendarios camellos y sus arcas relucientes, eran dispuestos próximos al Niño, pero sin que ninguno ocultase la faz tierna y rosada de nuestro Redentor.
A los pies del Belén, Fray Sebastián dejó ocultas bajo un paño del altar, varias cruces que hizo en la mañana.
Solo los ojos de los necesitados, darían con el lugar donde aguardaban, breves, sencillas… tremendamente milagrosas.    
El lego franciscano abandonó la Capilla con el paso frágil y humilde.
Se volvió mirando al Niño, plácidamente dormido cobijado en el portal y alzando los ojos hacia el altar, le vio crucificado y magullado, abandonado en un sueño de quimeras e injusticias, treinta y tres años más tarde, en su propia y Vera+Cruz.  


miércoles, 15 de octubre de 2014

   ANIVERSARIO DE SU FALLECIMIENTO

   Hoy día 15 de octubre de 2014, se cumplen los 280 años del fallecimiento de Fray Sebastián.
   Desde el día 11 se encontraba enfermo con fiebre y un fuerte dolor en el costado, que lo postró en el lecho de la enfermería del convento, que con el paso de los días fue debilitando sus fuerzas.
   La noticia de su enfermedad corrió por toda Sevilla, por lo que muchísimas personas se agolpaban en la portería para informarse del estado del hermanito Sebastián.
   Al amanecer del día 15 de octubre de 1734 exhaló su último suspiro, estando acompañado de varios religiosos del convento, entre ellos el lego Fray Pablo de Jesús.
   Su cuerpo fue expuesto en la capilla de la Hermandad de la Santa Vera Cruz, de la que era hermano, reservado por la regia reja, para que todos pudieran ver su cuerpo.    
   Al anunciar la campana  la señal de su fallecimiento, gran multitud de personas fueron al convento a dar el último adiós a Fray Sebastián. 
   Al caer la noche de ese mismo día y una vez desalojado y cerradas la puertas del convento, el padre Guardián, junto con los religiosos franciscanos, después de leer el testamento de nuestro Venerable Siervo de Dios, metieron su cuerpo en un cajón de pino basto, totalmente cerrado y clavado por todas sus partes, y sin doble de campanas, sin cantos del oficio de difuntos, sin más luces que las que llevaban algunos religiosos, procedieron a darle sepultura en la misma Capilla de la Santa Vera Cruz, en el lado del Evangelio, en la bóveda que perteneció a la familia de los Nuñez y Arroyos.   Así quedó cumplida su voluntad, consignada por Fray Sebastián en su testamento.