Hace varios años, siendo archivero de la Hermandad de la Santísima Vera Cruz de Sevilla, encontré un escrito sobre el enterramiento en la capilla de la Hermandad de Fray Sebastián de Jesús Sillero. Desde entonces he dedicado todo el tiempo que me ha sido posible a investigar su vida y su inconcluso proceso de santificación. Este blog, nace con el objetivo primordial de divulgar su vida y milagros, dando a conocer las investigaciones que he llevado a cabo y reuniendo todos los testimonios actuales, referentes a este Venerable Siervo de Dios. Ruego a los lectores que si conocen alguna noticia sobre él, la hagan llegar para su publicación, a través del correo: fraysebastiandejesussillero@gmail.com


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jueves, 23 de noviembre de 2017

VISITA AL PUEBLO NATAL DE NUESTRO QUERIDO FRAY SEBASTIÁN

El pasado 21 de octubre tuvo lugar una conferencia-coloquio en Montalbán, el pueblo natal de Fray Sebastián, organizada por la parroquia de Santa María de Gracia, en la que tuve el honor de divulgar los aspectos más relevantes de su biografía así como de los milagros que hizo nuestro Venerable Siervo de Dios y de su proceso de beatificación.
A continuación os trasladamos parte de la conferencia que allí ofrecí, especialmente la relativa a los milagros y al proceso de beatificación. Así como os enlazamos las cartas enviadas al Papa y al Rey y la contestación de éste último.


MILAGROS DE FRAY SEBASTIAN

Fray Sebastián era una persona humilde, cordial, que hablando a los demás apaciguaba los corazones. Transmitía tranquilidad y sosiego.    El tiempo      que le sobraba de sus obligaciones en el convento, lo dedicaba a atender a los fieles y necesitados,  y también atendía a los presos de la Cárcel Real.
Y además se dedicaba a hacer cruces pequeñas con las ramas de un gran laurel que había en el convento. Y con estas cruces, en muchas ocasiones, asistía a quien le necesitaba y también con ellas curaba a los enfermos.
Normalmente se le veía por las calles de Sevilla, con su talega al hombro, pidiendo limosna y también dado, acercándose muchos pobres que él los remediaba sacando un pan de la talega para entregarlo al pobre, pero hasta él mismo se sorprendía, pues al haber dado los que llevaba, al meter nuevamente la mano había otro pan para remediar al necesitado, y así muchas veces más,  por eso se le representa con su talega al hombro, asistiendo a los necesitados.
Pero sobre todo se dedicaba a la oración y a la penitencia, premiándolo Dios con los siguientes Dones sobrenaturales:
LEVITACIÓN, cuando se dedicaba a la oración, hasta límites que llamaba la atención de los demás hermanos, cuando lo veían levitar en su celda, en el coro, en la iglesia….
TRASLACIÓN, se desplazaba de un sitio a otro rápidamente.
Nadie sabía cómo podía ir y volver en tan poco tiempo
Se dio el caso de que un señor fue con su carruaje al convento para rogarle que fuera a su casa a ver a su mujer, que padecía fuertes dolores. Fray Sebastián le indicó que se fuera, que ya él iría para allá.  El señor se fue rápidamente a su casa y cuando llegó a ella, ya hacía rato que había llegado Fray Sebastián
NO SE MOJABA, andaba bajo la lluvia sin mojarse, siempre tenía el hábito seco.
ADIVINANZA, Sabía los pensamientos de las personas, sin preguntar.
Se presentaba en las casas y solucionaba los problemas antes de que fueran más graves y nadie le había avisado.
Un día que iba por la calle, al cruzarse con un hombre se arrodilló en reverencia al Stmo. Sacramento y efectivamente, el hombre llevaba bajo sus ropas un copón con las Sagradas Formas que acababa de robar en una iglesia.
PROFECÍA, Predijo en numerosas ocasiones a los padres, que su hijo tal llegaría a ser sacerdote, cosa que siempre se cumplía.
Vaticinaba tanto lo bueno como lo malo, pues también se atrevía a comunicar las fechas de fallecimiento.
Al rey Carlos III, cuando era infante residiendo en Sevilla con su padre Felipe V, le vaticinó que llegaría el día en que sería coronado Rey de España, cosa no probable pues tenía dos hermanos antes por línea de sucesión. Y se cumplió llegando a ser Rey de España.
Pero la profecía más conocida sucedió en 1734, año de gran sequía y pidieron consejo a Fray Sebastián. Y fue el caso que cuando entró Felipe V en Sevilla con su séquito, para que pudieran pasar, se quitó la Cruz de la Cerrajería que estaba en medio de la calle Sierpes y se puso a la entrada del convento de las mínimas y allí se quedó sin reponerse en su sitio.  Fray Sebastián dijo que hasta que no se repusiera la Cruz en su sitio no llovería. Y fue así, pues cuando fueron a trasladarla de nuevo a su sitio, calló un gran aguacero, y también en los siguientes días, remediándose la sequía.

MILAGROS GENERALES
Son  muchos los milagros testificados, tanto en Sanlúcar, Ronda, Lepe, Sevilla, y entre ellos están:
EL PALO DE SANLÚCAR
Cuando estaba en el convento de Sanlúcar de Barrameda, había obra en la iglesia y necesitaban una gran viga de madera y al no poderla comprar los frailes fue Fray Sebastián a pedírsela al aserrador. Éste le dijo que se la daba si se la llevaba él en ese momento. Mofándose pues sabía que por su peso, se necesitaban varias personas.  Entonces Fray Sebastián se la echó al hombro y la llevó al convento seguido del aserrador y de los curiosos que había por el camino.

HUEVOS ROTOS.
Se encontró un día Fray Sebastián en la plaza de la Pescadería de Sevilla, a un muchacho sentado en el suelo llorando, porque al llevar un canasto de huevos, se le cayó rompiéndose todos. Entonces Fray Sebastián lo consoló y le dijo que los huevos no estaban rotos, recogiéndolos el muchacho uno a uno y todos estaban enteros.

TEMPESTAD DE CARLOS III
Cuando El Infante Carlos de Borbón se embarcó con dirección a Italia, llevaba una cruz de Fray Sebastián, que le dio antes de partir diciéndole “puede suceder que ocurra alguna borrasca en el mar, y en este caso cesará arrojando esta crucecita al agua”. Y fue el caso que en medio del mar se levantó una gran borrasca, pero por  no perder la cruz no la arrojó al mar, sin embargo igualmente amainó de repente la borrasca.

CURACIÓN DE LA INFANTA MARÍA LUISA
También sucedió que estando en Nápoles con su hermana la Infanta María Luisa, fue afectada ésta por una grave enfermedad, entonces él sumergió la cruz de Fray Sebastián en un vaso de agua y se la dio de beber a la enferma. Desde aquel mismo instante empezó a aliviarse, recuperando totalmente la salud.

CURACIÓN DE DON FRANCISCO JOSE DOMINGO DE OLAZAVAL
Cuando tenía dos años le entraron unas calenturas tan fuertes, que los médicos pronosticaron su próxima muerte. Fue a visitarle Fray Sebastián y quedándose solo con el niño, salió del dormitorio a los pocos momentos, quedando la familia asombrada al ver al niño sentado en la cama sin fiebre y totalmente recuperado.  Con los años llegó a ser Deán y Canónigo de la Santa Metropolitana Catedral de Sevilla.

CURACIÓN DE DON BENITO MONTENEGRO
Estando este señor desahuciado por los facultativos y en los últimos momentos de su vida, entró Fray Sebastián a visitarle y poniéndose a rezar junto a él, le dijo: “Hermano, gracias a Dios, mañana estará mejorado”.
Al día siguiente se levantó totalmente curado, con gran asombro del médico Alonso de la Coz, que testificó que solo un santo podía obrar tal maravilla.

CURACIONES VARIAS
Además, existen en el proceso muchas más curaciones debidamente testificadas y probadas…  

RESURRECCIONES.
También realizó varias resurrecciones, se tienen atestiguadas concretamente tres que son:

TERESA LÓPEZ, de Sevilla, cuidaba a una niña de un año, pero estaba ésta tan delicada y enfermiza que al mismo médico se le murió en los brazos.  A las dos horas, con la niña ya amortajada, llegó Fray Sebastián a su casa a pedir limosna.  Le hicieron pasar y viendo la cara de la niña le dio mucha pena.  Entonces dijo que estaba dormida y dijo a la niña “oye, oye, despierta ya”, y la niña abrió los ojos y quedó completamente sana.

JOSÉ CANO VILLAVICENCIO. Vecino de Sevilla, tenía un hijo que acababa de fallecer de una enfermedad.  A las tres horas se presentó Fray Sebastián en la casa y levantándole el lienzo de la mortaja el niño abrió los ojos y se recuperó perfectamente.

BERNARDA DE ZAMORA, también vecina de Sevilla, dio a luz a un niño, pero nació con tal debilidad que a las pocas horas murió.  Avisado Fray Sebastián, se presentó en la casa y cogiendo al niño lo puso bajo su hábito y lo llevó a la iglesia seguido de familiares y muchos curiosos.  Allí sacó al niño del hábito y revivió a la vista de todos.  Lo bautizó y otra vez entre las telas del hábito lo llevó a su madre.

MILAGROS DESPUÉS DE SU FALLECIMIENTO
Una vez fallecido siguieron los milagros que hacía Dios por intercesión de Fray Sebastián, siendo algunos.

JUANA LEÑERO, lactaba a una hija suya, sufriendo agudos dolores en su pecho.  El día del fallecimiento de Fray Sebastián, se dirigió al convento y consiguió con unas hojas de flores aromáticas tocar su cuerpo.  Cuando llegó a su casa se las puso en el pecho y se le quitaron todos los dolores.

JUAN DE ARTEAGA, cirujano de Sevilla, asistió a Fray Sebastián durante su enfermedad y le practicó lo que se llamaba una sangría. Movido por su fama de santidad, mojó en la sangre del Venerable dos lienzos que guardó con cuidado. Al día siguiente un lienzo estaba totalmente teñido de sangre y en el otro se había tamizado formando tres copones rodeado de una circunferencia de quince rosas.
Este prodigio se divulgó por toda la ciudad y muchos solicitaron el lienzo para conseguir alguna gracia.
Entre ellas, una señora que tenía una hija enferma y desahuciada por los médicos, le aplicó el lienzo y obtuvo una curación completa e instantánea.
También sanó un señor que padecía enajenación mental y otro afligido por un tumor peligroso.

APARICIONES y CURACIONES DE FRAY SEBASTIÁN

Las apariciones de Fray Sebastián después de su fallecimiento a muchas personas de varias clases y categorías son prodigios totalmente acreditados.

La primera fue a su hermana MARIA DE LA CONCEPCION SILLERO, que quedó en estaxis y al recuperarse dijo: “Mi hermano ha muerto y vino a despedirse de mí”  Estaba en la ciudad de Écija y a los pocos días cuando llegó la noticia desde Sevilla, comprobaron que fue el  mismo día.

A las seis horas del fallecimiento se apareció a MARIA GONZALEZ, que estaba muy enferma y dándole un panecillo se marchó seguidamente. La señora sanó totalmente.

A JUAN CAMACHO VELAZQUEZ, de la villa de Manzanilla, que se encontraba con heridas en una pierna, que no podía andar y estaba deseoso de ir a Sevilla para que lo viera Fray Sebastián.  Enterándose que había fallecido, a los pocos días se le apareció, le dio un ungüento en la pierna y al día siguiente estaba totalmente curado y andando sin ni siquiera tener cicatrices.

También se apareció a D. LUIS ARTEAGA, SU MUJER Y A MANUEL DE SEVILLA, Notario de la ciudad, que dieron testimonio de la aparición.

ANTONIA DE LEDESMA, MUJER DE PEDRO PALOMERO, guarda-joyas de Carlos III, estaba enferma con un gran reuma que la impedía hasta alimentarse.  Su marido adquirió uno de los retratos que se hicieron de Fray Sebastián después de su fallecimiento, se lo aplicó a la enferma y sanó al punto completamente.

JOSEFA DE UGUES, devota de Fray Sebastián tenía un hijo que estaba bastante mal a causa de una gran insolación, por la noche la madre aplicó una estampa de Fray Sebastián al hijo y éste se levantó al día siguiente completamente sano.


Y hay muchos más testimonios de personas que con graves dolencias, al encomendarse a Fray Sebastián o aplicando a los padecimientos alguna estampa o reliquia, sanaron completamente.

Pero para finalizar esta relación de milagros, es necesario hacer mención al realizado a finales de noviembre de 1788 a la señorita Silvia Frontoni en la misma Roma.  Esta señorita estaba afectada por una parálisis declarada por cinco médicos que la habían tratado sin conseguir mejora alguna. Y ella, encomendándose a Fray Sebastián a través de una estampa, sanó instantáneamente.
El caso fue llevado de inmediato al proceso, reconociéndola otros médicos y ocupándose tres obispos de tomar las declaraciones a los testigos.



PROCESO DE BEATIFICACION

Al poco de su fallecimiento se empieza a gestionar todo el proceso de beatificación.
Se encarga una biografía, pero al no gustar, se encarga otra.
En 1771 S.M. Carlos III, viendo el retraso en comenzar, escribe una carta al Cardenal don Francisco de Solís Folch de Cardona, quién inicia el proceso ese mismo año, pidiendo que quien tuviera una carta, reliquia u otra cosa de Fray Sebastián, que fuera al Palacio Arzobispal para atestiguar.
Pero como no iba nadie, porque todos querían conservar la reliquia de Fray Sebastián, tuvo que ejecutar un edicto con pena de excomunión a los que se quedaran dichas cosas.
Entonces empezaron a presentar las cartas y reliquias y a dar testimonio de Fray Sebastián.
Se documentó también su fama de santidad en vida, muerte ejemplar y fama póstuma de la santidad.
También se documentó los milagros, así como sus apariciones después de su fallecimiento.
Tres años se tardaron en reunir todas las piezas oportunas, que se enviaron a Roma para que fueran examinadas por la Congregación de Ritos.
Por edicto del 19 de junio de 1775 el Papa Pio VI, una vez vista toda la documentación enviada desde Sevilla, autoriza proponer y discutir el Dubio o cuestión de introducción de la causa, poniendo a discusión la siguiente cuestión: 
¿Está comprobada la validez y excelencia de los procesos apostólicos instruidos sobre la fama de santidad, virtudes y milagros “in genere” del venerable Siervo de Dios F. Sebastián de Jesús Sillero, en el caso y para los efectos de que se trata?
La Sagrada Congregación de Ritos, resolvió AFIRMATIVAMENTE el 27 de Enero de 1778, ratificando esta resolución SS Pío VI el 11 de Febrero de 1778.
Después se pasó a estudiar todos los escritos de Fray Sebastián, llegándose a la conclusión de que no había en ellos nada digno de censura por los teólogos de las comisiones, resolviendo la Sagrada Congregación de Ritos que se podía pasar a la siguiente sesión, siendo esto ratificado por decreto de SS el 4 de agosto de 1779.
Se pasó posteriormente al estudio y análisis sobre virtudes y milagros “in specie” del Siervo de Dios Fray Sebastián.  
Siete años se tardó en este apartado y sesenta y siete testigos fueron examinados, siendo todos positivos.
Se pasó después al siguiente Dubio:
¿Consta la validez de los procesos instruidos, ya por la autoridad apostólica, ya por la ordinaria, sobre si los testigos han sido examinados en toda escrupulosidad y con arreglo a derecho, y si han sido legítimamente compulsados los monumentos aducidos para el caso y efecto de que se trata?
La Sagrada Congregación de Ritos resolvió afirmativamente, siendo ratificado por SS Pío VI en 24 de septiembre de 1785.

Para la conclusión final del proceso, solo faltaba la celebración de la sesión antipreparatoria, que es en la que aprueban y declaran las virtudes en grado heroico, la preparatoria en que se aprueban y declaran los milagros, y la general a la que concurre Su Santidad, y en la que se hace la declaración solemne de la beatitud del siervo de Dios.
Estoy de acuerdo con lo que indica el biógrafo León Carbonero, de que las dos sesiones primeras se habían celebrado ya, pues la refiere el embajador de España en Roma Don Manuel de Mendizábal en unas cartas de 1789 y 1790 a Fray Tomás Delgado, prior de la Casa Grande de San Francisco en Sevilla, pero no se encuentran los decretos verificándolos, aunque tienen que estar en los legajos del proceso en el Vaticano.
Como indica el biógrafo textualmente:
“De todos modos no vacilamos en afirmar que la causa de beatificación del Siervo de Dios está plenamente instruida y solemnemente conclusa, faltando solo la celebración de la sesión general, que es la que SS pronuncia el decreto solemne de beatificación llamado “tuto” por la fórmula:
“Tuto procedi posse ad beatificationem”.

¿CUALES FUERON LAS CAUSAS PARA QUE NO SE CELEBRARA ESTA SESIÓN GENERAL?
Una razón que indican algunos es el fallecimiento del Rey Carlos III en diciembre de 1788.  Fue el principal valedor de Fray Sebastián, pues había sido su amigo y confidente. Sin embargo posteriormente se habían realizado las sesiones en las que se aprobaron las virtudes heroicas y también en las que se probaron los milagros.
Creo que la principal causa fue que al iniciarse la Revolución Francesa en 1789, con su ideas anticlericales y las desamortizaciones de los bienes de la iglesia y la persecución de los sacerdotes y frailes, no era momento propicio para beatificaciones, máxime cuando en 1792 invade Napoleón Italia y el 15/02/1978 entra en Roma apresando a SS Pío VI (que contaba entonces 81 años), llevándoselo prisionero a Valence, donde muere cautivo el 29 de agosto de 1799.

Una vez restituido el orden jerárquico y vencido Napoleón, todo el proceso de Fray Sebastián quedó en el más absoluto olvido.  Descansará en los archivos del Vaticano, aunque en los “FONDOS RESERVADOS”, para que no los pueda examinar nadie sin autorización expresa.
En Sevilla, existe una copia de parte del proceso y que con autorización expresa del Cardenal emérito de la archidiócesis, Fray Carlos Amigo Vallejo, pude examinar.
Ahora, la única puerta es Roma, conseguir ver allí el original del proceso y atestiguar donde se quedó.
Para terminar, sólo quiero haceros partícipes de las dos gestiones que se han realizado últimamente referente al proceso.
Primero. La carta al Rey y su contestación.
Segundo.  La carta al Papa.

SIGAMOS REZÁNDOLE CADA UNO EN PRIVADO A FRAY SEBASTIÁN, PORQUE

SEGURO QUE MUY PRONTO PODREMOS REZARLE EN LOS ALTARES.












martes, 15 de marzo de 2016

Curioso edicto de excomuniónen SOBRE el proceso de beatificación de Fray Sebastián de Jesús Sillero



Fray Sebastián en vida, escribió múltiples cartas dando consejo espiritual a muchas personas, así como dejó de su puño y letra su propio testamento y además un pequeño librito con sus reflexiones espirituales, que hoy en día se encuentran en el archivo reservado de nuestro Palacio Arzobispal, donde he tenido la fortuna de estudiarlos.

Cuando falleció todos esos documentos se convirtieron en reliquias de un valor inestimable. Nadie quería deshacerse de sus escritos.  Hasta nuestro rey Carlos III conservaba una carta de Fray Sebastián, que siempre llevaba encima y no quería separarse de ella, hasta tal punto que cuando tuvo que dejarla unos días para que le hicieran copia a fin de presentarla en la causa de beatificación, estuvo sin salir de su palacio varios días hasta que no se la devolvieron.

Y así todos los que tenían algo de él, desde botones, pañuelos, trocitos de su hábito, etc.  Nadie quería desprenderse de ellos.

En el proceso de beatificación, el Cardenal Solís nombró especialmente para las diligencias de Información, al lector de Teología del Colegio de San Buenaventura, Fray Tomás Delgado, para que recogiese los testimonios escritos que había dejado Fray Sebastián.  Pero nadie quería entregarlos.  Todos querían conservar su reliquia del hermanito Sebastián.

Tanto es así, que tras pasar un tiempo no se halló documentación alguna de su mano.  Entonces al ser requerido Fray Tomás por el Cardenal Solís y no tener resultados positivos, el primero le expuso los motivos y solicitó del Cardenal una solución.

El Cardenal Solís, promulgó un edicto, datado el 8 de julio de 1771, por el que manda en “virtud de Santa Obediencia, pena de Excomunión mayor… a todas y a cada una de las Personas que retienen dicho escrito a modo de Testamento, que dexó el dicho Siervo de Dios, y un Librito escrito de su propia mano sobre diferentes asuntos; como asimismo muchas Cartas, que dirigió a varias Personas, u otros cualquiera Papeles manuscritos, que se digan de dicho Siervo de Dios, para que dentro de sesenta días… los traigan y exhiban ante Nos….”


El edicto de excomunión mayor promulgado por el Cardenal Solís dio resultado.

A los pocos días, los devotos comenzaron a presentar los manuscritos que tenían de Fray Sebastián en el Palacio Arzobispal.

Al final, de todos los documentos presentados, se unieron al proceso de beatificación 49 y (los demás, que eran muchos), aunque había muchos más, los que sobraron, se quedaron en poder de Fray Tomás Delgado, por si más adelante interesaba presentarlos en el proceso. 

 Antonio López González



sábado, 12 de marzo de 2016

Iconografía del V.S.D. Fray Sebastián de Jesús Sillero
        
Habiéndome puesto en la tarea de reunir en un estudio toda la iconografía sobre Fray Sebastián y partiendo del breve resumen que sobre este tema realizó Mª Teresa Ruiz Barrera en los cursos sobre “El franciscanismo en Andalucía”, solo he podido reunir diez retratos del Venerable, aunque debieron ser muchos más los realizados.

El primero lo encontramos en el Archivo Municipal de Sevilla, en la sección del Conde del Águila y parece realizada  por el grabador cordobés Nicolás Carrasco.

En ella se muestra a Fray Sebastián ofreciéndole una pieza de pan a un niño harapiento, que levanta la vista al rostro del Venerable.

En la parte inferior figura la siguiente inscripción:
“Verdadero Retrato del Venerable Siervo de Dios Fray Sebastián de Jesús, Religioso Lego de la Observancia de Nuestro Seráfico Padre San Francisco. Natural de Montalbán, murió en Sevilla en 15 de Octubre de 1734, a los 73 años de su Edad y de religión 50”





A Fray Sebastián le hicieron un retrato en vida y cuando falleció le sacaron un vaciado del rostro, pero ninguno de los dos han llegado a nuestros días.

Sí sabemos que Gregorio Ferro pintó a Fray Sebastián, casi cuarenta años después de fallecido, pero teniendo presente el retrato que se le hizo en vida y el vaciado después de muerto.  Y de esta pintura se sacó el grabado que realizó Manuel Salvador Carmona en Madrid el año de 1782 y que sí se conserva el grabado. Es la famosa estampa que se hizo a expensas del Rey Carlos III. 

Figura con la siguiente inscripción:   
“Venerable Fray Sebastián de Jesús Sillero, Religioso Lego de la Regular Observancia de San Francisco.  Nació en Montalbán, diócesis de Córdoba a 22 de Enero de 1665.  Murió en Sevilla a 15 de Octubre de 1734.   Pintado por Don Gregorio Ferro, teniendo presente un retrato que se hizo en vida del Venerable y un vaciado que se sacó después de su muerte.  Grabado por Don Manuel Salvador Carmona en Madrid año 1782”
  


El siguiente es un grabado realizado en 1779 por FRANCISCO GORDILLO y conservado en el Archivo General de Simancas. 

Figura la siguiente inscripción:
“Verdadero retrato del Venerable Siervo de Dios Fray Sebastián de Jesús Lego Observante de Nuestro Seráfico Padre San Francisco. Nación en Montalbán a 22 de Enero de 1665 y murió en Sevilla a 15 de Octubre de 1734”




Luego tenemos otro grabado guardado en la Biblioteca Nacional, ANONIMO y del que no sabemos más datos ni de donde proviene.

Figura la siguientes inscripción: 
“Esfigie del Venerable Siervo de Dios Fray Sebastián de Jesús, natural de Montalbán.  Murió a 16 de Octubre de 1734 a los 73 años de su edad y de Religión 60”




Después existe otro grabado realizado por JOSE BRAULIO AMAT, en el tercer cuarto del siglo XVIII y que se conserva en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Archivo Antonio Correa sobre Calcografía Nacional, caja 61.   Se utilizó este grabado para ilustrar la biografía que sobre Fray Sebastián escribió León Carbonero y Sol. 

En el grabado figura la inscripción:
“Verdadero Retrato del Venerable Siervo de Dios Fray Sebastián de Jesús.  Nació en Montalbán año 1665.  Murió a 15 de Octubre de 1734 en la Casa Grande de San Francisco de Sevilla a los 60 de Religión de cuya beatificación se trata y están aprobados sus escritos.



En la web “la hornacina.com”, en la sección de curiosidades, existe un artículo con fecha 4 de febrero de 2007, en la que se estudia como un altorelieve existente en el Museo de las Bellas Artes de Huelva , original del escultor sevillano Cristóbal Ramos, realizado en el último cuarto del siglo XVIII, que se tenía como San Diego de Alcalá, según las últimas investigaciones, parece ser que en vez de este Santo, se trata del Venerable Siervo de Dios Fray Sebastián de Jesús Sillero, fallecido unas décadas antes de la realización del altorrelieve.
  
Yo también corroboro también esta tesis, pues como expongo al final, el fraile representado tiene todas las características físicas de Fray Sebastián.

Tal como se indica en la citada web La Hornacina:
El altorrelieve está realizado en terracota patinada sobre un fondo de madera, con unas medidas de 76 x 53 cm.   Muestra el gran virtuosismo de Cristóbal Ramos a la hora de trabajar el barro, tanto en las candorosas figuritas de los vagabundos, uno montado encima del ogro, como en la venerable ancianidad del piadoso franciscano, que saca una hogaza de pan para alimentar a los indigentes”




En el convento franciscano de San Buenaventura de Sevilla, entrando  en la sacristía a la izquierda, vemos un cuadro que siempre se ha tenido por una representación de Fray Sebastián.

Se trata de una pintura al óleo sobre lienzo y parece datar de las últimas décadas del siglo XVIII.  Seguramente se trataría de un retrato del Venerable que se encontraba en la Casa Grande de San Francisco y al derribarse ésta, pasó al de San Buenaventura con otras obras de las que se tiene constancia. 

No se sabe más sobre este cuadro.




Curiosamente, por los años sesenta del siglo XX, los frailes franciscanos de San Buenaventura, editaron una estampa con la oración a Fray Sebastián para uso privado, figurando en la misma el retrato de este cuadro, incluyendo la siguiente leyenda:

“El Venerable Siervo de Dios FRAY SEBASTIAN DE JESUS SILLERO.  Donde está el retrato de Fray Sebastián, dicen que no habrá nunca falta de pan.”




También traemos a este estudio un lienzo del fines del siglo XVIII, ANONIMO, que se encontraba en el monasterio franciscano de Nuestra Señora de Loreto, en Espartinas (Sevilla). 

Según me comunicó buen amigo Fray Joaquín Pacheco (OFM), el cuadro fue robado del Monasterio, no llegando a aparecer.

Traemos hasta aquí una fotografía editada  en las actas del VII y VIII curso sobre el franciscanismo en Andalucía, correspondiente al estudio que realizó sobre Fray Sebastián la profesora doña María Teresa Ruiz Barrera, que indicamos al comienzo.

Se trataba de un lienzo, pero no tengo más datos ni he podido conseguir más fotos del mismo.





Cuando ya estaba casi terminando este pequeño estudio, se puso en contacto conmigo un señor indicando que en su colección particular poseía un libro, manuscrito en latín, que en el revés de la primera página incluía un grabado de Fray Sebastián. 

He tratado de traducir las tres páginas que me ha enviado, pero me ha sido imposible, pues la caligrafía es débil y menuda, siendo muy difícil de leer.

Lo único que he podido traducir son los enunciados de la primera página escrita, siendo el primer enunciado: “controvertia prima in librum secundum phisicorum”   (contradicción con el primer libro de física).

El grabado tiene abajo la siguiente inscripción:
“Verdadero retrato del Venerable Fray Sebastián de Jesús, religioso lego de la Observancia del Seráfico Padre San Francisco, natural de Montalbán: murió en Sevilla a 15 de Octubre de 1734 años, a los 73 de su edad y 50 de religioso”





Por último, está el cuadro que realicé yo personalmente en el 2012. 

Su finalidad era ser colocado en la Capilla de la Hermandad de la Santa Vera Cruz de Sevilla, pero al encontrar oposición a que fuera colocado allí, decidí conservarlo de momento en mi propia casa.
Está realizado al óleo sobre tabla, con las medidas de 81x61.   El dibujo está sacado de la estampa realizada por Manuel Salvador Carmona, pues creo que puede ser el más fidedigno, ya que se grabó, según he comentado antes,  copiando otra pintura realizada por Gregorio Ferro, teniendo presente un retrato realizado en vida el Venerable y el vaciado que le sacó a su muerte.  Es el segundo grabado que figura en el presente estudio.

En la parte inferior figura la siguiente leyenda junto al escudo de la orden franciscana:
“Venerable Siervo de Dios Fray Sebastián de Jesús Sillero (1665-1734) de la Orden de Nuestro Seráfico Padre San Francisco y hermano de la Santísima Vera Cruz de Sevilla. Falleció en olor de santidad. Se ruega una oración por su causa.”




A modo de conclusión, sin examinamos todas las ilustraciones, lo encontramos siempre vestido a la usanza de los legos en la orden de San Francisco, con aspecto de fraile limosnero, con una alforja blanca colgada sobre su hombro izquierdo, extendiendo su  mano derecha, en la que sostiene una pieza de pan, en actitud de ofrecerla a algún necesitado, como prueba de su caridad.

Sus facciones, también siempre las mismas, nariz aguileña, barbilla prominente, reflejando en el rostro su gran bondad.

Esto es todo lo que he podido reunir acerca de la iconografía de Fray Sebastián.  Sin duda, se habrán realizado más cuadros y grabados de él, pero estarán en el olvido, guardados en un cajón, una biblioteca o colgados de alguna pared, sin que le llame la atención a las personas que pasen a su vera.
 
O quizás no, quizás esté la estampa en el devocionario del devoto que le reza a diario o colgado en la estancia principal de la casa, presidiendo, donde sus moradores se acercan a diario, besan su mano y se encomiendan a él, para que los proteja de los avatares diarios de la vida.

Sevilla a 10 de marzo de 2016
Antonio López González 


sábado, 27 de febrero de 2016


RESUMEN DE MI INVESTIGACIÓN 
SOBRE LA CAUSA DE BEATIFICACIÓN DE
FRAY SEBASTIÁN DE JESÚS SILLERO


       Durante los casi 40 años que he sido archivero o he estado vinculado al archivo de la Hermandad de la Santa Vera Cruz de Sevilla, siempre he tenido unos temas preferentes de investigación.
     Uno de los principales es la vida del que fuera nuestro hermano, el Venerable Siervo de Dios Fray Sebastián de Jesús Sillero. 
        Encontré en el archivo unos datos referentes a su entierro en la capilla de la hermandad.  Me llamó mucho la atención y empecé a indagar en internet sobre su vida. Encontré muchos datos sueltos, sin conexión, pero había un artículo que fue el detonante, exponía que la causa de su santificación se encontraba parada a causa de que nadie se había preocupado de seguirla.  Entonces me prometí a mí mismo hacer todo lo que estuviera en mis manos para que se concluyera positivamente la causa de su santificación.
        Tenía entonces unos asuntos personales difíciles, me encomendé a Fray Sebastián y se resolvieron sin dificultad alguna. A Irene, mi esposa, también le pasó algo parecido.  
        En mi investigación de los siguientes años, seguí encontrando datos en el archivo de la propia Hermandad, por internet y documentaciones esenciales en el Archivo Histórico de Andalucía, así como en el municipal de Sevilla.  Toda esta documentación la iré dando a conocer en este blog.
        Pero hay una web, www.fraterfrancesco.org, en la que se puede leer que el Papa Pío VI lo beatificó el 19 de junio de 1776.  Inmediatamente les envié un correo para que me facilitaran más datos referentes a su beatificación y me contestaron indicando que no sabían de dónde provenía la noticia.   Les indiqué que aún no se había llegado a ese estado y que lo mejor era que lo retiraran de la web para no crear confusión, pero inexplicablemente hoy por hoy, sigue estando puesto.
        Tenía que buscar un estamento que respaldara la iniciativa y que mejor que la propia Hermandad de la Santa Vera Cruz, de la que Fray Sebastián fue hermano.
        Hablé con José Castro cuando era hermano mayor, pero vio que era una empresa muy difícil de llevar al desenlace deseado y desestimó la idea.
        Esperé a que José Sigüenza fuera hermano mayor y cuando le hablé de Fray Sebastián, lo vi receptivo y le entusiasmó mucho que un hermano de la Santa Vera Cruz estuviera camino de los altares.
        Fui con él a entrevistarme con el Cardenal Fray Carlos Amigo Vallejo. También se entusiasmó. Estuvimos un par de veces reunidos el Cardenal, D.Teodoro Muñoz León, (que llevaba entonces los asunto jurídicos del Arzobispado), José Sigüenza y yo.  Les conté la historia detallada de Fray Sebastián. Lo más importante era encontrar dónde se había parado el proceso y por qué.
        Me expidió Fray Carlos una autorización firmada por él y también por don Teodoro para que investigase en los archivos reservados del Arzobispado, las carpetas de la causa de beatificación de Fray Sebastián.   Al principio tuve problemas, porque la directora del archivo no quiso facilitarme los legajos, pues la causa estaba abierta. Recuerdo que tuvo que hablar Fray Carlos con ella para que pusieran a mi disposición las documentaciones.
        Me ofrecieron una mesa delante de los empleados del archivo y allí era donde tenía que estudiar los documentos, ya que estaba totalmente prohibido que nadie excepto yo los viera.
        Aquello fue tremendo. Leí los escritos de puño y letra de Fray Sebastián. Toqué su firma. Conocí los testimonios de los testigos. ¡Todo!. Es increíble, las testificaciones dando fe de los milagros, las personas declarando las virtudes de Fray Sebastián. Y tantas cosas.  Milagros y cosas que no están a la luz pública. Comprendí porqué cuando falleció todos fueron a rezarle, a tocarle o a llevarse un trocito de su hábito como reliquia.
        Y logré saber que la situación de la causa estaba parada en Roma. 
        Entonces me reuní nuevamente con Fray Carlos y don Teodoro. Tuve que prometerles que no iba a revelar nada a nadie de mis investigaciones, pues era un asunto reservado, igual que los papeles del archivo.
        En la Hermandad ya se había cambiado de junta de gobierno y estaba Francisco Berjano como hermano mayor.  Fui con él al Palacio Arzobispal para implicarlo en el tema y también implicamos al superior de los franciscanos en Sevilla.
        Fray Carlos escribió a Roma, a la Causa de los Santos para que le informaran porqué la causa de Fray Sebastián estaba parada y no se había seguido.
        La respuesta de Roma fue desconcertante. No decían nada de cómo estaba la causa, sino que como era una causa antigua, lo mejor era empezar de nuevo todo, dando a entender que los milagros de hace 250 años, puede que ahora no sean milagros, tremendo extremo éste.
        En la siguiente reunión don Teodoro nos dijo que no se podría hacer nada con todo lo anterior, que había que nombrar un postulador y empezar de nuevo…  y todos los trámites cuestan mucho dinero y mucho tiempo.
        Nada más insinuar que poner en marcha todo podía costar mucho dinero, el superior de los franciscanos se desvinculó indicando que a la Orden no le iba a dar nada el beatificar a un fraile antiguo. 
        Don Teodoro nos dijo, a Francisco Berjano a y mí, que lo que teníamos que hacer era divulgar poco a poco la historia, pero sin hacerle culto público, para que las personas devotas se pusieran bajo su protección privadamente y se obrara algún milagro.  Yo me comprometí a seguir investigando y divulgando, aunque solo lo que podía, sin desvelar nada de los archivos reservados.  Y hasta pinté un cuadro de Fray Sebastián para ponerlo en la capilla de la Vera Cruz. Adjunto foto del cuadro que pinté al óleo sobre tabla, al más puro estilo clásico.


        A raíz de todo esto, también Francisco Berjano se vino abajo, al igual que los franciscanos y más ya con Fray Carlos fuera de Sevilla. 
        Yo terminé mi cuadro, pero el hermano mayor, cuando se lo dije, se mostró totalmente desinteresado, indicándome que en la capilla no podía estar, que lo podría poner en las dependencias.  Y como no estoy de acuerdo no lo entregué, lo tengo presidiendo mi casa.
        Además abrí este blog con el nombre de Fray Sebastián. Voy contactando con otros devotos y es increíble a todos los sitios del mundo donde ha llegado su fama de santidad y las personas que han contactado por Fray Sebastián.
        Esta es a grandes rasgos mi investigación. Poco a poco iré dando a conocer los detalles de mi arduo trabajo, con la finalidad de divulgar en lo posible las virtudes de Fray Sebastián. 

        Les ruego una oración por su alma y no dejen de pedir su mediación a través de la intercesión de la Santísima Trinidad.  No les fallará.

jueves, 15 de octubre de 2015

MUERTE Y ENTIERRO DE FRAY SEBASTIAN


        Al amanecer de hace 281 años, tal día como hoy, el 15 de octubre de 1734, entregaba su alma al Señor Fray Sebastián de Jesús Sillero.

         El pueblo de Sevilla, profundamente afectado con la noticia, que corrió de boca en boca, acudió en tropel al convento de San Francisco.

         El Prelado, deseoso de satisfacer los deseos de la multitud y el afán que todos mostraban por ver su cuerpo, acordó poner el cadáver en la capilla de la Santa Vera Cruz, donde protegido por la reja, podía ser visto por la multitud, solo dejando entrar a los grandes de Sevilla, donde unos con lágrimas, otros besando su hábito y sus pies, tocando su cuerpo con rosarios, medallas, pañuelos, todos le clamaban Santo, celebrando su vida ejemplar considerando como una calamidad su muerte, exclamaban: “Ya murió el Santo, ya falleció el Padre de los pobres, ya no existe el consuelo de los afligidos.”      

          Al anochecer, cuando los frailes pudieron desalojar el convento, su cuerpo fue sepultado con el mayor sigilo y reserva en la bóveda del crucero de la capilla de la Santa Vera Cruz en el lado del Evangelio, que linda con una de las rejas de las ventanas de la capilla de San Antonio de los Castellanos y con la reja de medio punto que salía al claustro principal.  Así se cumplió el testamento de Fray Sebastián, que su entierro fuera con la mayor reserva y sin que doblaran las campanas.

miércoles, 14 de octubre de 2015

TESTAMENTO DE FRAY SEBASTIAN

Aunque, como siempre, sin tiempo para poder escribir todo lo que he llegado a investigar sobre la vida de Fray Sebastián,  no quiero dejar pasar este 281 aniversario de su muerte, que se conmemora mañana día 15 de octubre, para transcribir el testamento que de su puño y letra nos legó, como protestación de su fe, cuando Dios se dignó revelarle la proximidad de su muerte:

“Testamento del más pecador y del más ingrato a mi Dios, Fr. Sebastián de Jesús.

         En el nombre de Dios nuestro Señor, que vive sin principio y reina sin fin, sepan que yo el pecador Fr. Sebastián de Jesús, estando bueno en mi salud y con todos mis sentidos, memoria, entendimiento y voluntad, creyendo en el misterio de la Beatísima y Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y un solo Dios verdadero, y creyendo todo lo que cree y confiesa nuestra Santa Madre Iglesia, Apostólica Romana, y en todos los misterios de nuestra fe, y por ser gusto de mi Dios así lo confieso, y así lo conozco, y así lo creo, y perderé millones  de vidas que tuviese por defenderlo y guardarlo.

         Vuelvo a confesarlo y ratificarlo en la hora de mi muerte y en la presencia de Dios lo confieso y ratifico, y si entonces tuviera vida o vidas que perder, las diera por el honor de mi Dios y mi Señor, Criador, Redentor, Salvador y Glorificador, quien me ha de juzgar con misericordia, mirando mi miseria y mi nada, atendiendo a su grandeza infinita para usar de ella, y arrimando a un ladito su justicia mientras se perdonan mis culpas y miserias.

         El Abogado en la Reina de los Ángeles María Santísima con licencia de la Beatísima y Santísima Trinidad, y el señor S. José su Esposo, mi Procurador…

         No quisiera haber nacido para haberte ofendido. Hijo del Rey de los reyes, y redimido con su sangre, soy el pecador Fr. Sebastián de Jesús Gómez y Sillero.

         Señor Dios Todopoderoso, lo que es vuestro, vuelvo a vos esta alma que he tenido y tengo, la presento y encomiendo a mi señora la Virgen María para que, como Madre de pureza, la limpie con su intercesión y la ponga en los Alcázares celestiales, para que os alabe para siempre en vuestra gloria, y es mi intención decir a la hora de  mi muerte lo que digo ahora.  Pésame, Señor, por ser vos quien sois, de haberos ofendido y propongo firmemente la enmienda.  Aparta, Señor, de mí lo que me aparta de ti.  En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu; redímeme, Señor Dios de la verdad.

         Las misas, sacrificios y sufragios que se me dijeren en esta mi Provincia, dejo a la disposición de mis albaceas el señor S. José y María Santísima, para que alcancen de Su Majestad las disponga según su voluntad santísima, apiadándose de esta pobre alma.  Pido a todos mis hermanos me perdonen, que de corazón perdono yo a todos; y pido a Dios de todo corazón perdón por mis culpas, que no he sabido lo que me he hecho, y he errado por mi culpa, por mi culpa y por mi gravísima culpa.

         Pido a mi Prelado me haga caridad antes de morir de darme el Santísimo Sacramento, y a todos mis Padres y hermanos me asistan en caridad de Dios.  Pido también que quiero recibir el Sacramento de la Extremaunción para con él ser fortalecido contra mis enemigos.  Pido por el amor de Dios a mi Prelado un pobrecito hábito para mi mortaja, y una pobre sepultura en sagrado por el amor de Dios, por María Santísima y el señor S. José, y postrado a los pies de todos y de cada uno por sí, y besándolos de la mejor forma que puedo, les pido perdón y he sido y soy un soberbio y un simplillo.

         Benditísimo mi Dios que me ha criado a su imagen y semejanza y me ha hecho católico, cristiano, romano, y me presento en la mejor forma que puedo debajo de las plantas de Su Santidad el señor sumo Pontífice, Vicario de mi Señor Jesucristo, besándolas y pidiéndole su santísima bendición para alivio de mi alma cuanto cabe y puede toda su potestad cuan grande es.  Así lo pido y así lo quiero, y cuanto fuere el agrado de Dios nuestro Señor. Amen.

         Es mi voluntad que si muero de noche me entierren por la mañana, y si muero por la mañana a la tarde, sin que permitan otra cosa, ni que toquen, salvo la voluntad de mi Prelado, y si en la tarde saliendo de Prima y lo que fuere en la presencia de Dios seré y no más.

         En la religión soy lego y siempre lego y en la presencia de Dios deseo y quiero ser un Serafín.

         El Pecador, Fr. Sebastián de Jesús, Jesús, Jesús.”


Después empezó a despedirse de las personas a quienes más unido estaba, indicándoles que no volverían a verse, revelando la proximidad de su fallecimiento. Fueron testigos de esta predicción distinguidas personas de Sevilla que luego declararon en la causa de beatificación.

lunes, 22 de diciembre de 2014

DE LA XXXII EXALTACION DE LA NAVIDAD
PRONUNCIADO POR IRENE GALALRDO FLORES,
EL DIA 10 DE DICIEMBRE DE 2009
Y ORGANIZADO POR LA ASOCIACION DE BELENISTAS DE SEVILLA.


En Sevilla, se habían rezado completas en los cenobios y en los monasterios, en las clausuras y en la casa de Dios y de San Francisco.
Los pabilos se desnudaban de luces y el rumor de las calles se adormecía en los muros del convento.
Un rito que se repetía cada crepúsculo, cuando en el reloj de los tiempos sonaban nueve tañidos  tocando a ánimas.
Desde su hermosa atalaya, la Concebida sin Pecado original, habiendo cerrado su libro de horas  y uniendo sus benditas manos, derramaba su mirada en la profundidad del claustro grande.
“La Sevillana”. Resuelta en luna. Hermosa como la misma luz. De rosadas mejillas y cabellos de espuma, patrona de los fráteres de San Francisco y protectora del lego Sebastián.
Con la paciencia de la Orden que acogió hacía años en Écija, fray Sebastián de Jesús, acunaba lentamente las llamas de la cera de la iglesia de la Casa Grande, hasta dejarlas sumidas en un sueño de humo.
Una a una, candelero por candelero y capilla por capilla.
Todas, excepto las veinticuatro lámparas de plata del Perú, que ardían día y noche en honor y devoción a la Santa y Vera+Cruz de Cristo.
El Venerable Siervo de Dios, se encargaba de cubrir de aceite las medidas de las luces, para que nunca se apagase ninguna de las veinticuatro llamas, que en recuerdo del amor de los siglos y de Sevilla, brillaban en las naves de la capilla, para loa y honor ante el Cristo de los de Asís.
Nadie encomendó en ningún momento a fray Sebastián  aquella diaria tarea, pero él, que con tanto amor y devoción se acercaba a diario al Cristo crucificado, aquel que visitaban continuamente cientos de sevillanos depositando quimeras y ruegos a sus plantas, supo desde ese primer día que estuvo cerca de Él, que su última morada sería la de su capilla, bajo las losas que los fieles pisaban incesantemente, para rezarle en su Vera+Cruz.
Supo fray Sebastián, que por Él, entregaría la vida a los más necesitados, que obraría el milagro del pan y de los peces todos los días del año, una y mil veces.
Supo que Él, le daría el poder de curar en el nombre bendito de la  Santa y Vera+Cruz, con una cruz del árbol del laurel, que el propio Sebastián haría cientos de veces y donaría otras tantas, a quienes se las solicitara.
Supo nuestro hermano en Cristo, que dejaría esta tierra en olor de santidad.
Y supo todo ello desde aquel día, que fijó su negros ojos en la tez mortecina de Cristo, en sus poderosas manos, en las llagas de su cuerpo y en los labios entreabiertos, que en la soledad de la capilla y en el silencio del claustro, marcaron al fray el norte de su vida, con un susurro: “Sebastián toma tu cruz y sígueme”.
Cuántas veces, sin el encargo del Prior del convento, había arrullado hasta dejar dormido en su cuna de heno y lentisco, al niño Jesús del Nacimiento.
Lo disponía en último lugar para que no le rozasen el resto de las figuras.
A María, le repasaba los pliegues de sus ropas jacinto y carmesí, con el más delicado de los gestos.
Al Patriarca Bendito, le retocaba la varita y las retamas, hasta dejarlas perfectamente ordenadas.
Los Magos, con sus legendarios camellos y sus arcas relucientes, eran dispuestos próximos al Niño, pero sin que ninguno ocultase la faz tierna y rosada de nuestro Redentor.
A los pies del Belén, Fray Sebastián dejó ocultas bajo un paño del altar, varias cruces que hizo en la mañana.
Solo los ojos de los necesitados, darían con el lugar donde aguardaban, breves, sencillas… tremendamente milagrosas.    
El lego franciscano abandonó la Capilla con el paso frágil y humilde.
Se volvió mirando al Niño, plácidamente dormido cobijado en el portal y alzando los ojos hacia el altar, le vio crucificado y magullado, abandonado en un sueño de quimeras e injusticias, treinta y tres años más tarde, en su propia y Vera+Cruz.